Las vacaciones suelen traer algo que durante el resto del año escasea: tiempo.
Tiempo para descansar.
Para hacer menos.
Para estar contigo.
Y, sin embargo, hay personas que descubren que eso les resulta más difícil de lo que imaginaban.
Necesitan tener siempre un plan.
Ponen música para no estar en silencio.
Cogen el móvil constantemente.
Buscan cualquier cosa que hacer.
No porque realmente quieran.
Sino porque quedarse a solas con sus pensamientos les incomoda.
Cuando el silencio empieza a pesar
Durante el resto del año vivimos deprisa.
Trabajo.
Responsabilidades.
Mensajes.
Pendientes.
Y muchas veces ese ritmo también funciona como una forma de no mirar hacia dentro.
Cuando ese ruido desaparece, algunas personas descubren que el silencio les genera inquietud.
Estar ocupado también puede convertirse en una forma de escapar
No siempre llenamos la agenda porque nos apetezca.
A veces lo hacemos porque parar significa conectar con emociones que llevamos tiempo evitando.
Preocupaciones.
Tristeza.
Ansiedad.
Soledad.
Preguntas para las que todavía no tenemos respuesta.
Mantenernos ocupados puede ser una forma de no tener que sentirlas.
No significa que estés haciendo algo mal
Si te cuesta estar contigo, no significa que haya algo roto en ti.
Muchas veces simplemente nunca has tenido un espacio donde aprender a escuchar lo que sientes.
Vivimos en una sociedad que nos enseña a hacer, producir y resolver.
Pero pocas veces nos enseña a parar.
Aprender a estar contigo también se entrena
No hace falta empezar con grandes cambios.
Puedes probar con pequeños momentos durante el día.
Dar un paseo sin mirar el móvil.
Tomarte un café sin distracciones.
Sentarte unos minutos a observar cómo estás.
Quizá al principio aparezca incomodidad.
Y está bien.
Las emociones no siempre llegan de forma agradable, pero escucharlas también forma parte del cuidado.
No se trata de disfrutar siempre de la soledad
Estar bien contigo no significa querer estar solo todo el tiempo.
Significa poder compartir tiempo con otras personas sin necesitar llenar cada minuto para evitar lo que ocurre dentro.
Porque cuando aprendemos a escucharnos, también resulta más fácil construir relaciones más sanas con los demás.
Las vacaciones también pueden ser una oportunidad
Quizá este verano no necesites hacer más planes.
Quizá necesites algo diferente.
Un espacio para escucharte sin juzgarte.
Para descubrir cómo estás realmente.
Y para recordar que cuidar de tu salud emocional también forma parte del descanso.
Si estar a solas contigo te resulta muy difícil
Si notas que el silencio te genera ansiedad, que necesitas estar constantemente ocupado o que evitar ciertos pensamientos se ha convertido en una forma de vivir, el acompañamiento psicológico puede ayudarte a comprender qué hay detrás de esa necesidad y a desarrollar una relación más amable contigo misma/o.
Porque aprender a estar contigo también es una forma de bienestar.