Hay una idea que repetimos casi sin darnos cuenta.

«En septiembre empiezo.»

Empiezo a hacer ejercicio.

Empiezo a descansar más.

Empiezo a poner límites.

Empiezo a cuidar de mí.

Y mientras tanto, dejamos pasar semanas esperando el momento perfecto.

Pero ¿y si ese momento no existiera?


El cambio no entiende de fechas

Nos gusta pensar que los lunes, los comienzos de año o la vuelta de las vacaciones son el mejor momento para cambiar.

Nos motivan los nuevos comienzos.

Nos hacen sentir que tenemos una oportunidad para hacerlo diferente.

Pero la realidad es que cualquier día puede ser el inicio de algo nuevo.

No hace falta esperar a septiembre para empezar a escucharte.


Cuidarte no siempre significa hacer grandes cambios

A veces pensamos que cuidar de nuestra salud mental implica transformar toda nuestra vida.

Y eso puede dar tanto vértigo que acabamos no haciendo nada.

Sin embargo, los cambios más importantes suelen empezar con cosas muy pequeñas.

Dormir un poco más.

Pedir ayuda.

Decir «no» una vez.

Dedicarte diez minutos sin sentir culpa.

Escucharte antes de seguir en automático.


Pregúntate cómo estás, no solo qué tienes que hacer

Vivimos pendientes de listas, horarios y responsabilidades.

Pero pocas veces nos hacemos una pregunta sencilla:

¿Cómo estoy hoy?

No para juzgarte.

No para exigirte cambiar.

Solo para escucharte.

Porque muchas veces sabemos perfectamente todo lo que tenemos que hacer… pero hace tiempo que no sabemos cómo nos sentimos.


El autocuidado también es una forma de prevención

No hace falta tocar fondo para empezar a cuidarte.

No hace falta estar completamente desbordada/o para pedir ayuda.

Cuidar de tu bienestar emocional también significa prevenir.

Aprender a detectar cuándo necesitas descansar.

Cuándo necesitas poner un límite.

Cuándo necesitas hablar con alguien.


Los pequeños pasos también cuentan

A veces creemos que si no podemos hacerlo perfecto, mejor no hacerlo.

Pero la salud mental no funciona así.

Cada pequeño gesto hacia ti tiene valor.

Un paseo.

Una conversación pendiente.

Una tarde sin exigencias.

Un momento para respirar.

Todo suma.


Quizá este verano puedas regalarte algo diferente

No un viaje.

No un plan.

No una meta.

Quizá puedas regalarte un poco más de paciencia contigo.

Más escucha.

Más comprensión.

Menos exigencia.

Porque la relación más importante que vas a construir durante toda tu vida es la que tienes contigo misma/o.

Y siempre es un buen momento para empezar a cuidarla.


No esperes al momento perfecto

Si llevas tiempo sintiendo que necesitas un cambio, recuerda que no existe el día ideal para empezar.

Existe el momento en el que decides prestarte atención.

Y quizá ese momento pueda ser hoy.

El acompañamiento psicológico puede ayudarte a conocerte mejor, gestionar aquello que te preocupa y construir una relación más amable contigo misma/o.

Porque cuidar de tu salud mental no debería ser un propósito para septiembre.

Puede ser una decisión que empiece hoy.

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